25 comunidades del río Napo reciben servicios en un buque humanitario

 

2015/06/22

 

 

Pobladores de la comunidad de Mangua subsisten mediante actividades básicas. Los niños presentan niveles de desnutrición y los ancianos reciben apoyo económico

 

La vida en un lugar inaccesible de loreto. En la zona de Mangua viven 720 personas que para atender sus males deben viajar 8 horas, vía fluvial, porque no tienen centros de salud. Una nave de la Marina lleva programas sociales del Estado cada 2 meses.

 

En las orillas del río Napo, en Loreto, se encuentra Mangua, una comunidad donde la mitad de su población no cuenta con DNI y padece de enfermedades como el dengue y la malaria.

 

Esta comunidad, conformada por 720 personas, no cuenta con centros de salud. Para acceder a tratamientos médicos, sus pobladores tienen que navegar durante ocho horas y de querer realizarlo vía terrestre la travesía podría durar hasta un día y medio.

 

"Hace dos meses mi hijo murió. Tenía fiebre, náuseas y vómitos. Ese día no pude ir a la ciudad para que se atienda debido a que las fuertes lluvias habían aumentado el caudal del río Napo", cuenta triste Farita Ferreyra Carrión.

 

Debido al grado de pobreza, los niños se alimentan únicamente de plátanos, toronja, papaya , camu camu y masato (yuca masticada), lo que provoca que estén desnutridos.

 

En este lugar tampoco existen las comisarías, las mismas personas han aprendido a poner sus propias normas de convivencia. Si alguien comete actos delictivos o inmorales es  castigado a golpes por el propio pueblo y amarrado en un armazón de madera durante días en una especie de plaza rústica.

 

"Nunca han venido presidentes ni congresistas a hablar con nosotros", manifiesta Miguel Cruz Díaz y agrega: "Estamos olvidados, así de simple".

 

Para realizar una denuncia, los pobladores de Mangua tienen que navegar en peque-peque (pequeñas balsas) por cuatro horas a la comunidad de Santa Clotilde, pues en las cerca de 25 comunidades selváticas, que subsisten a orillas del río Napo, solo hay tres comisarías.

 

Katherine Ruiz Meléndez, representante del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, revela que se han registrado 420 casos de maltrato contra la mujer en este pueblo, los cuales al ser denunciados ante las autoridades de Iquitos solo se les hizo conciliar, repitiéndose los actos violentos.

 

En la única escuela de Mangua, los niños llevan una educación 'alternada', es decir, estudian una semana en sus casas y otra en forma de internado con maestros, que en muchos casos dejan de realizar sus funciones por falta de supervisión.

 

Por otro lado, Rosa Romero, representante regional del Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (Reniec) afirma que cerca de 206 personas de ese poblado han tramitado sus documentos de identidad en el último año; mientras que otras 300 aún no se encuentran registradas debido a que sus partidas de nacimiento están en mal estado.

 

Esta realidad también la padecen las 17 mil personas que viven en las comunidades de Boca Río Napo, Miraflores, Vencedores, Tempestad, Yarina Llacta, Chingana, Santa María de Angoteros, Humandi, Monterrico de Angoteros, Campo Serio, Puerto Elvira y Rumi Tumi.

 

También las que subsisten en Puca Yaco, Monte Verde, Súmac Allpa, Diamante Azul, Santa Clotilde, Puerto Alegre, San Luis de Tacsha Curaray, Negro Urco, Tuta Pishco, Santa Martha, Mazán y Mangua.

 

Pese a estos problemas, la población se resiste a abandonar lo que ellos consideran es su hogar. El río Napo se ha convertido en la distracción de los más pequeños, quienes al atardecer juegan a saltar desde los árboles hacia el agua, mientras que los ancianos se sientan en las riberas para contemplar las últimas lanchas y buques que pasan por Mangua.

 

Las costumbres religiosas no están de lado. En la mayoría de comunidades nativas se predica la religión israelita.

 

Es por ello que durante las semanas de oraciones cinco pobladores con hacha en mano y ubicados en las orillas del río prohíben la llegada de embarcaciones, así pertenezcan a la Marina de Guerra del Perú. Esta mismas personas son las encargadas de mantener la seguridad de la comunidad.

 

Buque de ayuda. Al interior del buque PIAS Río Napo de la Marina de Guerra del Perú no hay armas de fuego ni misiles, solo 11 profesionales que buscan que las 25 comunidades del río Napo, entre ellas Mangua, tengan acceso a entidades del Estado. Es la única manera de hacer que estos pueblos no estén olvidados. Se hace cada dos meses.

 

Este barco de 42 metros de largo y 8 de ancho, construido sobre las bases de una embarcación incautada al narcotráfico, traslada a personal del Servicio Integral de Salud (SIS), Reniec, Banco de la Nación, Devida, Pensión 65, Beca 18, el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (MIDIS), entre otras instituciones. En la última travesía hacia Mangua, se observó las enormes colas que las personas realizan –incluso bajo la lluvia– durante horas para ser atendidas por el personal del buque.

 

Al interior de este, siete ambientes se encuentran adecuadamente implementados.

 

Personas de otros poblados también se aproximaban al enterarse de la llegada del buque, tal es el caso de Fermín Inziusa (88), quien fue trasladado en peque peque por su nuera, durante dos horas, cuando tenía un ataque de epilepsia.

La doctora Lesly Martínez recalca que la función que cumplen los médicos en el PIAS (Plataforma Itinerante de Acción Social) es la de un puesto de salud andante, donde se pone en marcha la telemedicina, la que permite tener contacto con especialistas para tomar decisiones en casos de riesgo.

 

Dos han sido los partos atendidos hasta el momento en el buque. El primero sucedido hace menos de un año. A una de las recién nacidas se le llamó Pía, en honor a la nave. La tarde que acompañamos a la nave sucedió el segundo caso: Isabel Pinedo (23) ya había contactado una 'partera' para ayudarla en el nacimiento de su tercer hijo, sin embargo tuvo complicaciones.

 

Al ser atendida por la obstetra Luzmila Saavedra se descubrió que el bebé tenía el cordón umbilical rodeando su cuello y asfixiándolo, por ello fue conducida de emergencia al hospital regional de Loreto para que se le practique una cesárea.

 

El último mes, el SIMA (Servicio Industrial de la Marina) entregó dos nuevos buques que cumplirán la misma labor social en los ríos Morona y Putumayo. Además la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) ha previsto para el próximo año otros 12 navíos que estén construidos con las misma condiciones para llevar ayuda social

 

Fuente: La República

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